jueves, 23 de agosto de 2007

El Parlamento Nacional Uruguayo ha aprobado por unanimidad el proyecto de ley que declara el 3 de diciembre “Día Nacional del Candombe, la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial”.


“...en oportunidad de su primera celebración, nos planteamos la realización de un importante evento de amplia convocatoria y significación el próximo domingo 3 de diciembre, con la presencia de las autoridades nacionales y la participación de los principales exponentes de la cultura afrodescendiente en sus diversas manifestaciones, mancomunados en un gran espectáculo. Habrá muestras de pinturas, presentación de libros, exposición de fotos, toque especial en la escalinata del Palacio Legislativo con los mejores tres tambores de cada comparsa, desfile de llamadas alrededor del Palacio Legislativo y un espectáculo artístico musical para cerrar con la presencia de Ruben Rada y Eduardo Da Luz, entre otros. Se hará un acto central con palabras de miembros del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo.”...

...la idea del Diputado Edgardo Ortuño (impulsor del proyecto), en línea con la cercanía que debe existir entre nuestro pueblo y nuestros gobernantes, es invitarlos a participar de esta primera conmemoración de la forma en que ustedes lo crean más conveniente. También les pedimos que hagan extensiva la invitación a todas las personas que ustedes consideren pertinente que participen en un festejo histórico.”...

El 3 de diciembre

“...elegimos para todo ello, y para este homenaje al candombe, la fecha del 3 de diciembre, en conmemoración a un hecho de particular importancia y simbolismo. El 3 de diciembre de 1978 sonaron especialmente los tambores en «llamada» por última vez en el «Medio Mundo», uno de los «templos» fundamentales del candombe. Ese día tuvo lugar esta manifestación y «llamada» en defensa de aquel legendario conventillo, condenado a la demolición por la dictadura militar que dispuso el desalojo forzado de sus habitantes, al igual que en el hermano conventillo de «Ansina»un mes después. Lo sucedido aquel día fue un acto espontáneo con mucho de homenaje de despedida a una de las cunas inspiradoras del candombe, de compromiso con su legado, y también con mucho de rechazo y resistencia a una arbitrariedad cargada del racismo de quienes sostenían que «los negros» y sus tambores empobrecían la ciudad, y «no podían vivir en el centro de Montevideo perjudicando su particular atractivo turístico e inmobiliario».

Se extinguió así una de las cunas nutrientes del candombe, y se procesó la expulsión

de muchos uruguayos y uruguayas afrodescendientes de los barrios Sur y Palermo

donde la comunidad negra estaba tradicionalmente afincada en gran medida. Fueron

dispersados por diversos barrios, en especial en la periferia de la ciudad de Montevideo, radicados en establecimientos recordados como los de Martínez Reina y tantos otros, a donde fueron conducidos llevando consigo su cultura y tambores, difundidos más aún desde entonces, hacia la ciudad y todo el país, en un largo proceso que aún continúa.

Los desalojos de los conventillos de los «barrios negros» y la destrucción de las edificaciones que impidieron el retorno de su gente a sus lugares de origen, fue una clara violación de los derechos humanos perpetrada por la dictadura, que debe incorporarse a la memoria colectiva con el destaque que merece como crimen de lesa humanidad, en tanto traslado forzoso de población, escasamente conocido y denunciado como tal, que afectó fundamentalmente a los afrodescendientes.

Aquel 3 de diciembre aparece en el contexto histórico como un hecho que evoca la importancia, presencia, difusión del candombe, el protagonismo ancestral del tambor en los momentos que importan a su gente, y su profundo contenido social de resistencia, mecanismo de defensa, afirmación y construcción comunitaria.

Respuesta ante una expresión de racismo. Símbolo de dignidad ante la adversidad

de los afrouruguayos. Triunfo de un pueblo y su cultura sobre la intolerancia y la barbarie de aquellos que intentaron sin éxito despojarlos y hacerlos desaparecer, sin valorar su patrimonio...”

Edgardo Ortuño Silva

Representante por Montevideo

Montevideo, octubre de 2006.

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ESTO SOY Soy uruguayo, nací en mi querida tierra el 14 de noviembre de 1945 y radicado en Argentina desde 1976. Aquí comencé a dibujar y pintar (o a intentarlo por lo menos) asistiendo a talleres de dibujo con modelo y además con una corta experiencia en grabado (aguafuerte). Después de haber logrado publicar algo en el campo del humor gráfico, me dediqué a investigar sobre la cultura afro-uruguaya y comencé a pintar el tema del candombe. La fotografía la tecnología y el dibujo han sido desde el principio de mi vida las pasiones que no me abandonaron nunca. Esa extraña mezcla permiten que hoy me maneje entre ellas con cierta facilidad, y ahora con mayor tiempo a mi disposición, sigo estudiando, experimentando e intentando crear en forma permanente.